
La ciencia del ejercicio es bastante consistente: el progreso viene de principios básicos bien aplicados, no de rutinas caóticas ni de agotarte sin sentido.
La sobrecarga progresiva (subir poco a poco peso o estímulo) es uno de los factores más sólidos para ganar músculo y fuerza.
El descanso no es flojera: es cuando ocurre la adaptación muscular. Sin él, aumenta el riesgo de sobre entrenamiento y estancamiento.
El músculo se construye con entrenamiento de fuerza; el cardio es excelente para salud cardiovascular, pero no reemplaza las pesas.
La pérdida de grasa depende principalmente del balance energético y de hábitos diarios, no de “ejercicios mágicos” para el abdomen.
Técnica - ego: una mala ejecución reduce resultados y aumenta lesiones.
Entrenar bien es simple, pero no improvisado.
Constancia, fuerza, descanso y decisiones diarias… eso es lo que sí funciona a largo plazo.